sábado, mayo 12, 2007

Relato del testigo

Un día, mientras contemplaba cómo una tarántula le robaba la vida a un objeto envuelto en su telaraña, pude platicar con ella, me contó una historia. No me sorpendió que ella pudiera hablar, su racionalidad sobrepasaba la mía, es trascendental; mientras que la mía: fugaz. Comenzó entonces su narración, cosa que me es imposible expresar de otra manera aquí que en su traducción al español:

He visto cómo el hombre se ha ido transformado en un cazador de la nada, del vacío, de lo hueco. Mis ocho ojos podrán mentirme; pero mis pensamientos trascendentales jamás. He sido testigo, aunque quizá de manera fantástica, de cómo el ser ese que se llama a sí mismo humano ha dejado de ser lo que era y se ha convertido en todo lo que en un principio detestaba. Era costumbre ver a mis hermanas morir pisoteadas por uno de ellos mientras corrían para atrapar comida. Ahora he visto a algunas perecer aplastadas mientras corren para atrapar un pedazo de plástico que llaman pelota. Y allí dentro de la pelota no hay nada, parece ser que sólo ganan una pizca de ausencia de aburrimiento, a lo que le dicen diversión o entretenimiento. Y yo los veo a todos desde aquí, con mis ocho pequeños ojos, van persiguiendo y peléandose por pedazos de vacío, de diversión; pero han perdido todo fin real. Si se hacen una pregunta, parecen olvidarla porque deciden no pensar en cómo responderla, prefieren hacer algo que les traiga algo de material, algo pragmático, productivo, productos vacíos. Mientras el bufón del vacío los entretenga, ellos se sienten como reyes en su palacio. Y no hay quién los saque de su aparentemente divertida vida. Le dicen divertida porque no conocen la verdadera diversión; y trabajan arduamente por conseguir algo inalcanzable: completamente deshumanizado. Ya quisiera ver yo a todos los delfines del océano frente a un televisor todo el día y soñando con él durante la noche, ver a todos los peces ir de compras porque quieren un zapato, ver a una manada de avestruces pagar por sólo mirar un juego de pelota. Parece absurdo que lo haga cualquier otro ser vivo, menos el hombre; no obstante esto sucede por aquello de lo que he sido testigo. Y me preocupa, porque es como el idiota del salón que por uno la llevan todos.
O.

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