domingo, mayo 27, 2007

Put on your mask first, then help the one beside you

El universo no tiene punto de vista. Y siendo ello nada, y sabiendo que de la nada, nada sale...

domingo, mayo 13, 2007

Anticuento

Sorprendí una cualidad de mi persona cuando sucedió que, acto seguido de haberme preguntado ¿por qué y para qué soy?, la muda sensación de obviedad silenció mi pensamiento, dejando las preguntas, junto con sus posibles respuestas, en espera.

Hallé que existía en mí una tendencia por llegar a una conclusión inmediata, sin haber siquiera empezado a razonar. Un sentimiento de incapacidad mental, un saber: no eres capaz de llevar a cabo tan inmensa empresa. Que el ¿para qué soy? no es un: para resolverlo.

Anterior a esas preguntas existía un deseo de expresar una idea, y para hacerlo quise limitarla a la narración de un cuento, porque en ellos se dicen las cosas de otra manera. Se le permite al lector llegar a ellas por un camino imaginario, hecho para ello.

Al construir un camino, el autor es capaz de volver al principio: ha dejado un rastro; ¿pero qué es lo que pasa cuando olvida lo que un camino es y le es imposible reconocerlo? Muda obviedad.

La intención inicial era decir que un narrador no es un dios, sino un hombre. Y esa condición le hace propenso a una vasta cantidad de accidentes, que, muda obviedad.

Todos.

sábado, mayo 12, 2007

Relato del testigo

Un día, mientras contemplaba cómo una tarántula le robaba la vida a un objeto envuelto en su telaraña, pude platicar con ella, me contó una historia. No me sorpendió que ella pudiera hablar, su racionalidad sobrepasaba la mía, es trascendental; mientras que la mía: fugaz. Comenzó entonces su narración, cosa que me es imposible expresar de otra manera aquí que en su traducción al español:

He visto cómo el hombre se ha ido transformado en un cazador de la nada, del vacío, de lo hueco. Mis ocho ojos podrán mentirme; pero mis pensamientos trascendentales jamás. He sido testigo, aunque quizá de manera fantástica, de cómo el ser ese que se llama a sí mismo humano ha dejado de ser lo que era y se ha convertido en todo lo que en un principio detestaba. Era costumbre ver a mis hermanas morir pisoteadas por uno de ellos mientras corrían para atrapar comida. Ahora he visto a algunas perecer aplastadas mientras corren para atrapar un pedazo de plástico que llaman pelota. Y allí dentro de la pelota no hay nada, parece ser que sólo ganan una pizca de ausencia de aburrimiento, a lo que le dicen diversión o entretenimiento. Y yo los veo a todos desde aquí, con mis ocho pequeños ojos, van persiguiendo y peléandose por pedazos de vacío, de diversión; pero han perdido todo fin real. Si se hacen una pregunta, parecen olvidarla porque deciden no pensar en cómo responderla, prefieren hacer algo que les traiga algo de material, algo pragmático, productivo, productos vacíos. Mientras el bufón del vacío los entretenga, ellos se sienten como reyes en su palacio. Y no hay quién los saque de su aparentemente divertida vida. Le dicen divertida porque no conocen la verdadera diversión; y trabajan arduamente por conseguir algo inalcanzable: completamente deshumanizado. Ya quisiera ver yo a todos los delfines del océano frente a un televisor todo el día y soñando con él durante la noche, ver a todos los peces ir de compras porque quieren un zapato, ver a una manada de avestruces pagar por sólo mirar un juego de pelota. Parece absurdo que lo haga cualquier otro ser vivo, menos el hombre; no obstante esto sucede por aquello de lo que he sido testigo. Y me preocupa, porque es como el idiota del salón que por uno la llevan todos.
O.

viernes, mayo 11, 2007

Amíquémeimportismo

Letras e imágenes con intenciones que desconozco llegan a mi inteligencia. Me dicen que aquí pasó esto y que allá aquello. Me dicen que un señor mató a su señora cuando ésta le cortó el pito. Y pienso: allí está la actividad masculina de la mujer queriéndo afeminar a su señor, allí está la actividad de organización sexual del ser humano. Pero, ¿a mí qué me importa?
Diez años después, la noticia soy yo.
O.

jueves, mayo 10, 2007

Contradictio in adjecto

El olvido: Sitio sin sitio, donde sin donde, el hombre deja de ser hombre, para ser eterno en el instante.
O.

martes, mayo 08, 2007

Noticia tardía tardía, todavía tardía

Así lo refiere la Frankfurter Konversationsblatt, de 22 de Julio de 1853:

En Nanders (Tirol) falleció, el 10 de Julio, el escultor ciego José Kleinhaus. Ciego desde los cinco años a consecuencia de la viruela, empezó a tallar, por aburrimiento. Prugg le dirigía, dándole figuras a imitar, y a los doce años esculpió un Cristo de tamaño natural. En el taller del escultor Nissl, en Fügen, aprovechó mucho en corto tiempo, y empezó a ser conocido, a causa de sus buenas dotes y su talento, como escultor ciego. Sus trabajos son numerosos: sólo sus Cristos llegan a cuatrocientos y en ellos se revela su maestría, a pesar de su ceguera. Hizo otras muchas obras de valor, entre ellas, hace dos meses, el busto del Kaiser Francisco José, que ha sido enviado a Viena.

Notas importantes.

domingo, mayo 06, 2007

El sonriente debe interpretar

Diariamente presenciamos fenómenos simples, que, cuando filtrados por nuestra consciencia, señalan el absurdo: en su mayoría el concepto abstracto antedicho se manifiesta como sonrisa.
O.

viernes, mayo 04, 2007

Documental sobre el Pánico

http://www.muyaburrido.com/Panic.mov

De las cosmogonías

Cosmo-agonías causan las cosmo-gonías.

Y quien diga que no hay causa, demuestra que la hay. Precisamente porque debe haber una causa para que diga que no la hay.
O.

jueves, mayo 03, 2007

Recuento de sueños

Si se intenta hacer un recuento de cuántas veces se ha despertado en la vida, inmediatamente se llegará a la conclusión de que sería una tarea ardua, que sería interesante saberlo; pero luego de una corta reflexión, se entenderá que no merece la atención ni la energía tan valiosa del cuerpo intentar obtener dicha información.

Para en lo que a mí respecta, puedo decir, partiendo del hecho de que no sé cuántas veces durante la vida –si es que es en realidad vida- he salido de algún estado letárgico, que cada vez que despierto es como si volviese a nacer. Lo prueba el hecho de que al despertar pierdo gran parte de la memoria de cuanto ha pasado en mis sueños –y quizá cuando no había nacido, soñaba-. Es decir, que mientras no se está en la vigilia, lo más seguro –no fundado lógicamente- es que estemos soñando. Pero a veces recuerdo algunas cosas; y ellas me dicen que estoy en tal o cual día, que me llamo Oscar o Borges, o a veces que no tengo un nombre.

En algunos sueños se me presentan objetos o acciones que me hacen recordar sin esfuerzo sueños anteriores, por ello siento que los objetos –cualesquiera que sean- son verdadera y solamente un objeto: un espejo. Surgen muchos problemas al verme reflejado, porque precisamente si hay un solo objeto y ese objeto sólo refleja, entonces se llega fácilmente a la conclusión de que yo soy objeto también. Sin embargo, esto no es cierto, porque desde nuestro “ser objeto”, también “somos sujeto”. Que ello quede claro. Si ello no queda claro, el lector quedará propenso a estar perdido en un laberinto de espejos y le será imposible salir, a menos claro que se esfuerze un poco y comprenda eso que se llama subjetividad. Aunque parece muy claro el asunto hasta ahora, no se debe olvidar que lo que se ha explicado ha sido gracias a lo que la memoria me ha permitido recordar, es decir, lo que el sueño me ha permitido pensar(sólo pido cautela a no confiar de más en lo que puede ser canción). Por experiencia propia se sabrá que es imposible controlar lo que se hace en un sueño, incluso cuando se halla uno dentro de lo que llaman un sueño lúcido. Esa lucidez me suena a falsedad, precisamente porque se está en un sueño, y el sueño mismo puede hacernos soñar que estamos conscientes en lo que ordinariamente se cree una imposibilidad estarlo –he aquí la prueba de la existencia de otro sentido más, además de los cinco conocidos-.

En este estado letárgico en específico, la cosmogonía que me ha sido dada(quizá reflejada) permite que describa lo que pienso a través de significantes, es decir, palabras; pero mañana –o ayer-, cuando despierte nuevamente, me dice la misma visión del cosmos que todo será distinto. Que llevaré otro nombre y distintos conocimientos, este escrito me será olvidado y completamente incomprensible. Seré lo que he sido y lo que he sido seré, infinitamente y en todo momento de todo lugar. Entiéndase que no se puede entender cómo ha sido que la circunferencia que no está en ninguna parte y tiene su centro en todos lados me ha tomado preso, y mi sentencia es ser sacudido a una velocidad inimaginable. Tan inimaginable que está siempre la ilusión de que permanezco inmóvil. ¡Mentira infinita!

El fuego siempre me tranquiliza. Enciendo una vela y su llama, tanquila, de alguna manera me ayuda a olvidar que estoy siendo agitado. Me gusta pensar que al cerrar los ojos el fuego se queda detrás de mis párpados y no allí, en la vela. Entonces cuando los abro de nuevo sale la lumbre de mis ojos y encienden la oscuridad. Las más de las veces no sé si esa oscuridad es el comienzo o el fin de otro sueño; pero es fácil saberlo, tan sólo basta recordar lo que se recuerda y saber que no se ha perdido la memoria –así de fácil parece; pero desde aquí es absurdo rezarle a la memoria para que no nos olvide-.

Si la memoria me llegase a olvidar, ¿qué sería de mí? Dejaría de ser lo que soy; pero que sin embargo, volveré a ser y seré siempre. ¡Terrible! Y si en algún otro sueño le rezo es porque he olvidado el absurdo que es hacerlo. ¡Terrible!

El fuego que contengo detrás de mis párpados jamás se apacigua, aunque es lógico pensar que lo olvido, el lector sabrá que la lógica no tiene mucho valor en sueños. Así que mientras soy pez, piedra o ave, el fuego arde. Arde y no quema; no obstante, si alguna vez ha quemado, no sabría confirmarlo porque no me ha sido dado en esta cosmogonía el recuerdo para al menos dudarlo.

He escuchado en sueños que cuando se sabe que se sueña significa que está próximo el despertar. Yo me digo a mí mismo que sueño con esperanzas de que al despertar en otro sueño, sea capaz de recordar el anterior; sin embargo, ahora mismo no recuerdo ningún otro sueño, es decir, ningún otra vida.

Le he dicho a Ulrica, la amiga de Borges, que a veces deseo permanecer en el mismo sueño para siempre. Ella siempre contesta lo mismo: “siempre” es una palabra que a los hombres no les está permitido utilizar.

Ella me recuerda lo tramposo y poco original que soy; pero a la vez me consuela pensar que esto es sólo un sueño, un sueño en el que soy tramposo. Y ahora mismo ser tramposo es la última de mis preocupaciones. ¿Qué sería de mí si acaso el ser que me está soñando aparece frente a mí y mientras le explico mi situación se da cuenta de que sueña y se despierta? Seguro, como le dijeron a Alicia, me extingiría como la llama de una vela. Eso es lo que verdaderamente temo: que lo aparentemente cíclico e infinito no lo sea. Allí ya no abría esperanza de llegar a un estado de consciencia total, a una forma de Aleph sobre Aleph sobre Aleph sobre...

Les recuerdo que estos temores están simplemente fundados bajo la visión del cosmos que me ha sido dada recordar. Mis pensamientos, lo que he escuchado y demás tienen una propensión a ser ilusión, espejo, mentira. Y así de fácil se transforma en falsa toda una cosmogonía: como ésta y todas las demás. Pero no olvidemos las verdades falsas y las mentiras verdaderas. No olvidemos. No olvidemos...

O.