domingo, mayo 13, 2007

Anticuento

Sorprendí una cualidad de mi persona cuando sucedió que, acto seguido de haberme preguntado ¿por qué y para qué soy?, la muda sensación de obviedad silenció mi pensamiento, dejando las preguntas, junto con sus posibles respuestas, en espera.

Hallé que existía en mí una tendencia por llegar a una conclusión inmediata, sin haber siquiera empezado a razonar. Un sentimiento de incapacidad mental, un saber: no eres capaz de llevar a cabo tan inmensa empresa. Que el ¿para qué soy? no es un: para resolverlo.

Anterior a esas preguntas existía un deseo de expresar una idea, y para hacerlo quise limitarla a la narración de un cuento, porque en ellos se dicen las cosas de otra manera. Se le permite al lector llegar a ellas por un camino imaginario, hecho para ello.

Al construir un camino, el autor es capaz de volver al principio: ha dejado un rastro; ¿pero qué es lo que pasa cuando olvida lo que un camino es y le es imposible reconocerlo? Muda obviedad.

La intención inicial era decir que un narrador no es un dios, sino un hombre. Y esa condición le hace propenso a una vasta cantidad de accidentes, que, muda obviedad.

Todos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

http://www.filmref.com/